
Barbados es la isla "más británica" del Caribe. Mientras que otras regiones vecinas fueron disputadas con gran empeño por las potencias coloniales, Barbados continuó siendo colonia británica hasta su independencia en 1966.
Los arawaks y los caribes, antiguos pobladores de la isla, fueron sometidos a la esclavitud por los conquistadores españoles. Cuando los británicos ocuparon Barbados en 1625, la isla estaba inhabitada. Pocos años después se comenzó a cultivar caña de azúcar. Los judíos de la ciudad brasileña de Recife que sufrían persecusiones en el continente se asentaron en la isla. Los colonos sabían cultivar caña y favorecieron el veloz desarrollo de la producción azucarera en Barbados. En esta época fue construida la famosa sinagoga de Bridgetown, que hoy forma parte del patrimonio cultural. Las plantaciones de caña estaban a cargo de trabajadores forzados, presidiarios británicos y especialmente esclavos provenientes de África Occidental. Cuando se suprimió la esclavitud en 1838, Barbados ya había perdido su liderazgo en la producción de azúcar. Los descendientes de los esclavos africanos componen hoy el 90 por ciento de la población del país.
El festival "Crop Over" rememora el trabajo en las plantaciones. La fiesta era organizada cuando culminaba la zafra, la época de las cosechas. Tras el desmoronamiento de la industria azucarera y los graves disturbios sociales de fines de la década del '30, esta costumbre fue abandonada en 1940. Un par de años más tarde los nativos revivieron la tradición y volvieron a festejar su "Crop Over". El festival más popular de la isla dura cinco semanas y atrae a visitantes de todo el mundo.
El turismo se ha convertido en el sector económico más importante de Barbados, al que corresponde aproximadamente el 50 por ciento del producto interior bruto. Desde la promulgación del "Offshore Banking Act" en 1980, la isla se ha convertido además en un emplazamiento financiero internacional.