
Costa Rica se denomina frecuentemente como "la Suiza de América Central". El país disfruta de una notable estabilidad política. Desde su independencia de España, casi todos los gobiernos de Costa Rica han sido democráticos. La organización de un ejército está prohibida por la constitución y hay establecido un firme sistema de protección social. Una gran parte de la población goza de un bienestar relativo.
En diferencia a los Estados vecinos, el gobierno de Costa Rica no ayudó a comienzos del siglo XIX a los latifundistas, sino que regaló grandes superficies de terreno a pequeños agricultores. Muchos hombres se fueron a vivir al campo y abandonaron la ciudad. Esto produjo un marcado aumento en la producción de café. Aún hoy, más de la mitad de las granjas de café de Costa Rica miden menos de cuatro hectáreas. El segundo producto de exportación más importante de Costa Rica, el banano, ha marcado fuertemente el paisaje en los pasados cincuenta años. Donde antiguamente un bosque de lluvia tropical producía nuevos géneros de plantas, hoy crecen plantas de bananos en grandes plantaciones. Pero ahora, ya no son, sin duda, el café y los plátanos los que traen el dinero a Costa Rica, sino el turismo. Puede ser que también por ese motivo el gobierno apoye cada vez más la lucha de la protección de la naturaleza para conservación del medio ambiente. Alrededor de un cuarto de la superficie de la tierra está bajo protección. Se calcula que existen alrededor de medio millón de diferentes tipos de plantas y animales en los parques naturales de Costa Rica con sus pájaros de colores, magníficas orquídeas y exóticos reptiles.
La pacífica Costa Rica consiguió, en 1987, el reconocimiento internacional, cuando el presidente del Estado, Oscar Arias Sánchez, obtuvo el Premio Nobel de la Paz por su esfuerzo para la paz en las guerras de Nicaragua y El Salvador.