
El pequeño principado de Andorra, situado en el corazón de los Pirineos entre Francia y España, ocupa un lugar muy particular dentro de los países de Europa Occidental.
La última fecha histórica es el 14 de marzo de 1993, cuando se aprobó mediante referéndum la primera Constitución escrita, que puso fin al feudalismo y convirtió a Andorra en un estado de derecho. Hasta ese entonces el país estuvo sometido durante siete siglos al gobierno conjunto del obispo español de Séo de Urgell y del presidente de Francia, ambos en calidad de copríncipes.
Desde el referéndum que dio origen a la constitución de 1993 existe un Parlamento con 28 miembros elegidos por el sistema de sufragio universal. Hace sólo unos años que el Gobierno ha sido autorizado por el Parlamento para recaudar impuestos, crear juzgados independientes, otorgar a los ciudadanos el derecho a formar partidos políticos y sindicatos, controlar la política exterior e ingresar en organizaciones internacionales.
El idioma oficial es el catalán, aunque también se habla español y francés. Una de las atracciones principales de Andorra es su dominio esquiable - el más grande de los Pirineos -, siendo el turismo la fuente de ingresos más importante del país. Durante muchos años fue la compra de mercaderías libres de impuestos lo que atrajo gran cantidad de turistas al país. Desde el ingreso de España a la Comunidad Europea, de la cual Andorra no es miembro, se ha modificado esta situación y la importancia de Andorra como "mercado fronterizo" ha disminuido considerablemente. Actualmente la economía andorrana se basa en las prestaciones de servicios en el sector financiero.
Andorra no posee una unidad monetaria propia. Las monedas de uso corriente son el franco francés, la peseta española y próximamente también el euro.