
Como un dedo se destaca Gambia en el medio de Senegal. Este pequeño estado a orillas del río Gambia debe su singular forma a los conflictos entre las potencias colonialistas Inglaterra y Francia.
En la época precolonial la región pertenecía al Imperio comercial del Malí, cuya época de apogeo tuvo lugar entre los siglos XIII y XVI. Los reyes Malí tenían conexiones hasta el Maghreb y Egipto y valoraban el Islamismo por motivos diplomáticos y económicos.
La presencia británica comenzó con el establecimiento de una base armada para el control del comercio de esclavos. En la desembocadura del río Gambia se fundó la ciudad de Bathurst, la actual Banjul, capital del país. Las fronteras actuales del país, de 475 kilómetros de largo y de un ancho de sólo 25 y 50 kilómetros, fueron fijadas por británicos y franceses en 1889.
En 1965 Gambia se independizó. Después de que Senegal había apoyado al presidente de Gambia durante la represión de un golpe militar, los dos países formaron una confederación - Senegambia - , disuelta en 1990.
Aunque Gambia es políticamente independiente, está estrechamente unida a Senegal. La población pertenece a los mismos grupos étnicos: Malinke (Mandingo) y Wolof en el centro del país, Peul y Sarakolé en el este, Diola en el oeste. En ambos países predomina la sabana arbolada.
Como miembro de la Comunidad Británica, Gambia desempeña un papel especial en la región de África Occidental, francófona y tan unida a Francia. Gambia mantiene estrechas relaciones con Nigeria y Libia. La economía de Gambia se basa, como en el caso de Senegal, en la producción y exportación de maní. Los ingresos provenientes del turismo han disminuido considerablemene a causa de los recientes disturbios políticos en la región.