
La Tierra Santa es la cuna de tres religiones mundiales: el judaísmo, el cristianismo y el islam. La base de los tres credos es el Antiguo Testamento. Los judíos se asentaron en la región unos 2.000 años antes de la era cristiana. Los reinos judíos se expandieron y decayeron hasta que la mayoría de los judíos fueron expulsados de Palestina por los romanos en el año 135. Desde entonces, el sueño de los judíos dispersos por el mundo es regresar a Jerusalén.
En el año 937, la ciudad fue ocupada por las tropas musulmanas. A partir de 1517, Jerusalén formó parte del Imperio Otomano durante cuatro siglos. Tras la caída del Imperio la región estuvo bajo mandato británico. Entretanto había surgido un movimiento para crear un "estado judío" en Palestina. La motivación del sionismo político no eran las ansias religiosas de regresar a Jerusalén sino más bien establecer un estado judío para proteger a los judíos de las persecusiones que continuaban sufriendo en Europa.
El plan de crear un estado judío en Palestina fue apoyado por Gran Bretaña, pero los árabes se opusieron. Dado que cada vez más judíos europeos llegaban a la región huyendo de la política exterminadora de la Alemania nazi, los palestinos de origen árabe se sentían a su vez amenazados. Estas tensiones desencadenaron graves enfrentamientos tanto con los colonos judíos como con las fuerzas colonialistas británicas.
En noviembre de 1947, las Naciones Unidas determinaron la división de Palestina en un estado judío y un estado árabe-palestino. Tras la proclamación del estado de Israel el 14 de mayo de 1948, comenzó la primera guerra entre árabes e israelíes.
Pasaron cuatro décadas hasta que los israelíes y palestinos reconocieron mutuamente su derecho a vivir en Palestina. Entretanto, los israelíes han comenzado a retirarse de los territorios palestinos ocupados. Sin embargo, el futuro status de Jerusalén aún no ha sido definido.