
El nuevo milenio llegó a Kiribati antes que al resto del mundo. Por el Estado insular del Pacífico de 4.000 kilómetros de largo pasan las coordenadas que indican el límite horario.
Kiribati (se pronuncia "Kiribass") fue objeto de interés mundial desde el comienzo de su historia. Hace 150 años tuvo lugar el primer contacto con investigadores españoles. Desde 1765 en adelante las islas fueron exploradas por marinos ingleses y 50 años después fue meta de asentamientos europeos. Los tratantes de esclavos secuestraron a los habitantes de la isla para trabajar en plantaciones de las islas vecinas del Pacifico llegando hasta Perú. A fines del siglo XIX parte del actual Kiribati formó parte primero del Protectorado y luego, junto a otros grupos de islas, de la Colonia británica. La fuente principal de ingresos durante la época colonial resultó de la explotación de fosfato, ya agotado en el país.
Desde su independencia en 1979, la república insular dispone de una de las mejores zonas pesqueras del Pacífico que alberga valiosos cardúmenes de atún. Alrededor de 2.000 marineros formados en Kiribati navegan bajo bandera de otros países aportando así al ingreso nacional. Por otra parte la elaboración de algas marinas podría llegar a transformarse en una importante rama económica como lo es la turística.
Como el tiempo parece llegar a Kiribati antes que al resto del mundo el país corre peligro: casi todas las islas coralinas desaparecerán si el recalentamiento climático no mengúa en las próximas décadas.
Actualmente las islas se elevan en pleamar sólo hasta tres metros sobre el nivel del espejo de agua.