
El reino de Lesotho, un pequeño territorio montañoso enclavado en la República de África del Sur, es denominado también el "techo de África". En Lesotho se encuentra la principal línea divisoria de aguas del sur de África: en el Drakensberg, macizo montañoso de aproximadamente 3.000 metros de altura, nacen los ríos Vaal, Tugela y Orange.
Creador de la nación e identidad de los Basotho fue el legendario rey Moshoeshoe I, que a principios del siglo XIX unificó a los diferentes grupos de los Sotho contra Shaka, el rey zulú. Los años posteriores se caraterizaron por los permanentes conflictos territoriales con los bóeres (habitantes del África Austral de origen holandés) y las luchas de intereses con los británicos. En 1868 Lesotho se convierte en protectorado británico (Basutolandia). En 1966 el país recuperó su soberanía.
Actualmente la mayor parte de la población vive en las ciudades situadas en la llanura al oeste del país, donde también se encuentra la capital, Maseru. Aproximadamente la mitad de la población activa trabaja en África del Sur (generalmente como obreros migratorios en las minas). Lesotho carece de materias primas y el país vive sobre todo de la cría de ganado, situación que determina la vida cotidiana: a las escuelas, por ejemplo, asisten en su mayoría sólo niñas, ya que los niños deben ocuparse desde muy temprana edad de las ovejas y cabras mientras que sus padres trabajan en África del Sur. Un importante artículo de exportación es el pelo de la cabra de Angora, que sirve para la elaboración del mohair.
Desde el fin del "apartheid" en África del Sur, Lesotho está tratando de redefinir su papel en una región en cambio. Su economía depende absolutamente del país que lo rodea. El agua se podría transformar en un bien de exportación importante si se lograra llevar a cabo el "highlands water project". Sin embargo, este proyecto de infraestructura, actuamente el más importante en África, no cuenta con la aceptación general: muchos habitantes de la zona montañosa han perdido sus tierras de pastoreo y los programas de reforestación no han tenido éxito. Tampoco se ha realizado un estudio cabal sobre los efectos del proyecto sobre el medio ambiente.