
El pequeño Principado de Liechtenstein sorprende por la enorme diversidad de su paisaje. Se extiende desde el valle del Rhin ubicado a unos 500 metros sobre el nivel del mar y llega hasta las altas cumbres de los Alpes con picos de casi 2.600 metros de altura. Vaduz, la capital está ubicada al pie del Rätikon suizo. Aquí se encuentra el castillo de la familia principesca y una de las colecciones privadas de arte más importantes de mundo.
La historia de Liechtenstein se retrotrae al año 1719, cuando el emperador Carlos VI fundó el Principado reuniendo el Condado de Vaduz y el Señorío de Schellenberg. La familia principesca provenía de la Baja Austria de la fortaleza de Liechtenstein en las cercanía de Viena. Es posible rastrear su árbol genealógico hasta el siglo XII.
Desde 1921 Liechtenstein es una mornaquía constitucional. Como ocurre en el país vecino de Suiza, la población tiene derecho a organizar referendums. En política exterior el país es representado por Suiza.
Desde 1924 existe una unión aduanera con Suiza y los francos suizos valen como moneda nacional. El alemán es el idioma oficial.
El Principado debe su éxito económico no en última instancia a las más de cienmil "Firmas buzones" que se registran allí sólo formalmente gracias a las beneficiosas condiciones fiscales y al estricto secreto bancario.