
Su nombre lo dice todo: casi ningún país asiático fue sometido a tal influencia europea como las Filipinas, bautizadas con este nombre en honor a Felipe II de España.
Las islas fueron probablemente colonizadas en la prehistoria, cuando aún estaban unidas al continente asiático. Cientos de años antes de la llegada de los europeos sus habitantes ya habían tomado contacto con China. Las rutas comerciales abrieron el camino al Islam. En 1475 ya existía un estado musulmán en la isla de Mindanao. Los pobladores del sur del archipiélago fueron los que se resistieron a la invasión de los colonizadores españoles luego de que Magallanes "descubriera" las islas para la corona española.
Las islas eran administradas por el virrey de México, y la mayoría de los filipinos se convirtió al catolicismo. A fines del siglo XIX se organizó la resistencia contra el dominio colonialista, que impulsó la proclamación de la primera república filipina en 1898. Pero entonces se hicieron oír las pretenciosas ambiciones hegemónicas de Estados Unidos. Las Filipinas fueron ocupadas y obtuvieron una autonomía parcial recién en 1935. Japón ocupó las islas durante la Segunda Guerra Mundial, pero el archipiélago fue reconquistado por Estados Unidos antes del final del conflicto bélico. Finalmente, las Filipinas declararon su independencia el 4 de julio de 1946 y conservaron estrechas relaciones con Estados Unidos.
Sólo un quinto de las 7.000 islas de la república están habitadas. Las más importantes y extensas son Luzón y Mindanao. Manila atrae a los filipinos como un imán; en la capital viven ocho millones de personas. En el país se hablan casi 90 idiomas y dialectos regionales, de los cuales el tagalo es el más importante. Su forma estandarizada, también llamada filipino, es el idioma oficial.
El saludo de bienvenida en tagalo "¡Mabuhay!" es adoptado rápidamente por los extranjeros que llegan a las islas. La amabilidad de los filipinos es conocida en todo el mundo. Este es el sitio "donde Asia muestra una sonrisa". Bajo este lema, el país publicita sus cualidades y destaca el valor de su "capital" más importante: sus habitantes.