
Aunque desde hace siglos poseen idioma e identidad étnica propia, recién desde 1990 los rusos blancos recién constituyen un Estado soberano: Bielorusia. En "ruso blanco" que es un idioma eslavo autónomo , "bielo" significa "blanco".
En la Edad Media, Bielorusia pertenecía a la denominada "Rusia de Kiev", el primer Estado eslavo del Oeste. En el siglo XIV y tras su desmembramiento formó parte del Gran Principado lituano que en 1386 fue unificado con Polonia. La influencia polaca permaneció vigente hasta bien entrado el siglo XVIII. Luego la "Rusia Blanca" cayó bajo el dominio ruso cuando Polonia fue dividida por tercera vez.
El movimiento nacional bieloruso que surgió en el siglo XIX tanto contra Polonia como contra Rusia, no tuvo éxito en el período de fuertes transformaciones tras la Primer Guerra Mundial. En 1919 los bolcheviques soviéticos crearon la República Soviética Socialista de Bielorusia que formó parte de la Unión Soviética a partir de 1922.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la Bielorusia más bien pobre en materias primas, se transformó en la "sala de montajes" de la Unión Soviética. La construcción de máquinas y la elaboración de minerales constituyeron las ramas industriales más importantes y altamente desarrolladas. La Bielorusia independiente formó parte en 1991 de los tres miembros fundadores de la Comunidad de Estados Independientes (GUS). Por mantener buenas relaciones con Rusia el gobierno guardó la esperanza de que la situación económica mejorase ya que, tras la caída de la Unión Soviética, aún no se ha recuperado.
Bielorusia fue fuertemente castigada por el accidente del reactor nuclear en la vecina ciudad ucraniana de Tschernobyl. El 70 por ciento del residuo radioactivo cayó sobre el territorio bieloruso. El 18 por ciento de la superficie dedicada a la economía agraria se contaminó hasta el punto de no permitir más cultivos. 31 personas murieron y más de 100.000 debieron ser evacuadas.