
Modo de vida, elegancia, encanto y espíritu - pocas naciones tienen el privilegio de ser identificadas con tantos estereotipos positivos como Francia. La buena comida y los buenos vinos son parte del modo de vida francés, así como también la vida social en el "bistro" o café, la charla amena en la cola de las compras, el juego de "boule" y además un pronunciado individualismo.
Francia ha tenido una influencia decisiva en la historia europea: el absolutismo de Luis XIV fue modelo para las demás dinastías europeas; las ideas de la Revolución Francesa - libertad, igualdad, fraternidad - siguen siendo componentes esenciales de las democracias modernas. Es desde aquel entonces que Francia es una "tierra de asilo", : aproximadamente un tercio de la población son inmigrantes de la primera, segunda o tercera generación, en su mayoría provenientes de las colonias francesas.
Los artistas franceses han desempeñado también en el plano cultural - pintura, música, arquitectura, literatura, filosofía y cine - un papel precursor.
En lo que respecta a la ingeniería francesa, no sólo la Torre Eiffel, construida para la Exposición Universal de 1889 con motivo de los 100 años de la Revolución Francesa, es una prueba de eficacia : ya a fines del siglo XIX Francia disponía de una extensa red de ferrocarriles estatales. Con su tren de alta velocidad, "TGV", es la compañía francesa de ferrocarriles, también en la actualidad, líder en este sector.
Francia se encuentra entre los grandes países industrializados. El sector económico estatal, de gran influencia, ha pasado en el transcurso de los últimos veinte años a manos privadas. A pesar de destacar durante siglos por su carácter centralista, Francia es más que París: la costa atlántica con el austero encanto de la Bretaña, la Costa Azul mediterránea, los Pirineos y las Cevenas... Administrativamente Francia está dividida en 22 regiones de gran variedad paisajística y cultural que desde comienzos de los años ochenta disponen de parlamentos locales elegidos en forma directa.